domingo, 27 de marzo de 2022

ROSTROS EN LA GUERRA

    
    Una desordenada multitud de rostros ocultos, incompletos, dirigen sus miradas hacia todos los lugares y hacia ninguno.

    Ella, es sujetada por una mano al amor, a la vida; mientras, con su otra mano, se aferra a su inocencia interrumpida. Se abre paso bajo el estruendo de cuatro jinetes que pisotean a la humanidad, la suya y la mía.

   Abrigada en dulzura, muestra la única mirada que puedo ver, plena, serena, hacia un cielo que en sus ojos adivino plúmbeo y sin sonrisas. Como en todas las miradas infantiles que conozco, sé que quiere saber, sé que no tiene futuro, sé que solo tiene el presente y, también sé, que está a punto de transitar su camino de baldosas amarillas, donde, ella tampoco es consciente, ya nada será igual.


27 de marzo 2022

 

 


lunes, 21 de marzo de 2022

POEMARIO 4

 LA PRIMAVERA BESABA - ANTONIO MACHADO




La primavera besaba 

suavemente la arboleda,

y el verde nuevo brotaba

como una verde humareda.

Las nubes iban pasando 

sobre el campo juvenil...

Yo vi en las hojas temblando

las frescas lluvias de abril.


lunes, 7 de marzo de 2022

POEMARIO (3)

SONETO DEL AMOR OSCURO: LUIS ALBERTO DE CUENCA


La otra noche, después de la movida,

en la mesa de siempre me encontraste

y, sin mediar palabra, me quitaste
no sé si la cartera o si la vida.

Recuerdo la emoción de tu venida
y, luego, nada más. ¡Dulce contraste,
recordar el amor que me dejaste
y olvidar el tamaño de la herida!

Muerto o vivo, si quieres más dinero,
date una vuelta por la lencería
y salpica tu piel de seda oscura.

Que voy a regalarte el mundo entero
si me asaltas de negro, vida mía,

y me invaden tu noche y tu locura. 

domingo, 6 de marzo de 2022

LOS INGRATOS

 LOS INGRATOS.  PEDRO SIMÓN

2021 Espasa.  Premio Primavera de Novela 2021


Un buen título para una buena historia que me ha emocionado, anuncia la reconstrucción de un mapa afectivo y la memoria de un país, de un pueblo, de una generación, de un ser humano. La intrahistoria que hemos leído, nos resulta conocida y nos llega dentro en la voz de un niño y un entorno que reconocemos.

    Convencido de que la realidad supera con mucho la ficción, esta España tan nuestra en 1975 en Extremadura con el tránsito de una maestra, funcionarios por pueblos hasta llegar a la capital para cambiar de vida y encontrar de lo que no hay, nos suena. Las cuidadoras que se convierten en el eje central de las casas deshabitadas y de los pueblos que se vacían cargando con el silencio y el olvido.

El realismo y la ternura se dan la mano en esta historia de un niño que nos emociona porque nos retrata tal y como fuimos los que vivíamos en los pueblos, donde a cda momento descubríamos los secretos y miserias de la vida a través de lo que nuestros mayores pretendían ocultarnos.

Cuando lees esta novela, el autor te está brindando la oportunidad de dar las gracias a las personas que nos quisieron y nos cuidaron, tanto amor y no poder contra la muerte. Es todo un homenaje a los hombres y mujeres que trabajan y dedican su tiempo a los demás, el tiempo que no se recupera, el valor más preciado, experiencia y sabiduría para quien quiere aprender. Es de bien nacidos ser agradecidos. Unos personajes bien construidos con un relato elaborado nos llevan a un entorno rural de eras, corrales, y espacios abiertos. El campo y sus olores, lo que da la tierra en su ciclo natural y la austeridad de un mundo que esconde su riqueza en los corazones de las personas.

No me atrevía a leerlo aunque lo compré nada más ser publicado, pero se lo regalé a un compañero profesor de Lengua y Literatura en mi instituto y que solía hablar mál de su pueblo extremeño. 

Casi un año después lo volví a comprar, esta vez lo quería leer y lo quería hacer despacio. Mi infancia en mi pueblo castellano de la mano de mis abuelas, sabias y buenas, que me dieron todo el amor que después yo he podido elaborar, me hacían temer un ataque de nostalgia. Soñar con lo que no volverá. Arañando sombras, eso es maestro, arañando sombras. Buscan en las calles del recuerdo a los seres queridos que no volverán.

La memoria es un juego de espejos tramposos.

El jurado del Premio Primavera destacó que “Los ingratos es un relato con imágenes poderosas e inolvidables sobre la pérdida de la inocencia y el paso de la infancia a la edad adulta, a la vez que un homenaje a la ternura y la culpabilidad, a los que nos trajeron hasta aquí sin pedir nada a cambio. Una auténtica historia de amor en toda la extensión de la palabra”.

Una lectura que me ha devuelto a la infancia, a la parquedad de Castilla, a la melancolía de mi querido Miguel Delibes, a una literatura que siempre me ha gustado, al castellano del bueno y que creía se había perdido con la desaparición, no solo de Delibes, sino también del malogrado José Manuel de la Huerga.

Gracias Pedro Simón, no sabes la falta que hacen libros como el tuyo.